Endodoncia Microscópica

Como es de conocimiento general, las piezas dentarias tienen una o más raíces, las cuales en su interior poseen tejido nervioso y vascular, llamado en el argot popular “nervio”.

Cuando ese nervio se contamina por caries, trauma o por razones protésicas debe ser extirpado para evitar un proceso infeccioso.

El diente es un sistema de conductos radiculares parecido a un acueducto, lo que hace que para que nuestro tratamiento sea exitoso debemos limpiarlos correctamente y obturarlo adecuadamente.

Con el fin de lograr este propósito debemos accesar a todos los conductos, situación que algunas veces es dificultosa y dañina; debido a la falta de visibilidad al ojo clínico como podemos ver en la imagen anexa.

De ahí surgió en el mercado los microscopios ópticos lo que nos permiten, conociendo previamente la anatomía dentaria, visualizar la cavidad de acceso en una dimensión adecuada para poder encontrar el orificio de acceso a todos los conductos radiculares sin hacer un desgaste excesivo del tejido dentario sano.

Apexificación y Regeneración pulpar

Las piezas dentarias poseen un tejido nervioso y sanguíneo en su interior. Al momento de erupcionar, la corona está formada y la raíz está abierta y el proceso de desarrollo dura aproximadamente 3 años en producirse.

 

Si durante su desarrollo ese tejido nervioso y vascular se necrosa, el desarrollo de la raíz se detiene y la pieza quedara más propensa a fracturarse a largo plazo.

 

Existen procedimientos llamados apexificación que inducen al cierre de esa raíz; pero no a que aumente en grosor sus paredes.

Desde hace unos años estamos trabajando en unos procedimientos (ver casos clínicos) que la gran mayoría de los casos inducen a la regeneración pulpar (nervio y vasos sanguíneos) con lo que podemos lograr la cicatrización del proceso infeccioso óseo, el cierre final de la raíz y al aumento del grosor de las paredes internas del conductos.